Crisis de Pareja: ¿El final de la relación o el comienzo de un aprendizaje?
- Lic. Antonella Roveglia Psicóloga Clínica

- 19 jun 2020
- 2 Min. de lectura
Muchas de las consultas que recibimos los terapeutas, sobre todo cuando abordamos a parejas, se inician a partir de lo que se denomina una “crisis”.
Cuando hablamos en estos términos es importante entender que lo que la pareja experimenta es una vivencia subjetiva de ambos, y para lo que algunos se vuelve grave para otros puede ser algo más común y fácil de resolver. La sensación de crisis en una relación suele disparar la necesidad de hacer una consulta con un especialista. Normalmente es uno de los miembros que toma la iniciativa de buscar asistencia profesional.
El término Crisis, derivado del griego krísis 'decisión', del verbo kríno 'yo decido, separo, juzgo', designa el momento en que se produce un cambio muy marcado en algo o en una situación. Así como lo describe el concepto original, en la crisis dentro de una relación se presentan circunstancias significativas que pueden cambiar la dinámica para siempre. Ambos miembros pueden estar muy conectados y tener sentimientos profundos uno hacia el otro, pero no necesariamente esto los mantiene inmune de las problemáticas que se presentan. Como la pareja aborde esa crisis, dependerá mucho de la personalidad y de la forma de relacionarse de cada miembro. Dado que es imprescindible entender que somos un todo y que estamos determinados por multifactores a lo largo de la vida.
Enmarcar la etapa de la vida en la que estén como personas y como relación será necesario para entender la crisis, que a su vez tendrá diferentes ingredientes. A veces la venida de un hijo, una mudanza de vivienda, o cambios laborales pueden llevar a una pareja a presenciar una etapa de conflicto, que se sostiene por un periodo significativo y que les hace sentir a los integrantes de la relación que aquello que con lo que contaban al inicio del vínculo, como la afectividad, emoción, seguridad y disfrute en la intimidad se ha perdido o ha disminuido sustancialmente. Se encuentran confundidos e inclusive sienten como un desconocido a la persona que tienen al lado.
Reconocer que se está atravesando por una etapa que genera tensión entre ambas partes es primordial para poder hacer algo al respecto, ya que no activarse frente al conflicto podría llevar al término de la relación. Es por esto que entender que la pareja puede salir reforzada y que no necesariamente es una condena al final, es una perspectiva más saludable para poder sobreponerse a estas situaciones.
En cualquier vínculo pueden verse estos escenarios, pero como primera orientación siempre se intenta que cada uno se responsabilice de su aporte dentro de la relación, así como de aquellas cuestiones a fortalecer. La reflexión y una comunicación asertiva de los sentimientos son herramientas infaltables para llegar a un acuerdo entre ambos. Los cambios nos exigen mucho esfuerzo emocional pero también nos permiten entendimiento y nuevos aprendizajes sobre nosotros mismos y sobre los demás. Estar en pareja es una decisión de elegir a esa persona todos los días, y es un trabajo que nunca acaba, pero aquello que nos trae satisfacción del compartir con el otro es la recompensa que se busca en cualquier vínculo amoroso y que se puede alcanzar con el interés genuino de estar mejor.
Lic. Antonella RovegliaPsicóloga Clínica - Psicoterapeuta



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